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Muchos me preguntan de dónde saco la inspiración para pintar. Y la respuesta siempre es la misma: de caminar. Love Caminos no es solo un nombre, es un proceso. Caminar por senderos gallegos, dejar que el paisaje hable, observar sin prisa…

Después, en el estudio, esos recuerdos se transforman en trazos, en manchas de color, en texturas que evocan la lluvia, el granito, el mar. Algunas obras nacen en un día, otras necesitan semanas de reposo, como un buen vino.

Cada cuadro es una historia caminada, una emoción que encontró su forma.